En este primer mapa vamos a explorar cómo se comporta la vida dentro de nuestro cuerpo y qué espacio encuentra para atravesarnos.
Observaremos la relación entre nuestra postura, el tono muscular, la respiración, el estado emocional y el estado de conciencia: cuándo nos sentimos en expansión, con espacio interno, vitalidad y una sensación de coherencia y unidad, y cuándo nuestro cuerpo se estrecha, se defiende o entra en una organización más restrictiva y fragmentada.
Tomaremos la respiración como uno de nuestros principales indicadores: cuando encuentra espacio y fluidez, la postura está organizada de una manera más armónica; cuando queda comprometida o restringida, podemos reconocer que algo en nuestra organización está interfiriendo en ese flujo.
No se trata de corregir la postura, sino de aprender a leerla como información. Observar cómo cambia nuestro tono y nuestra respiración en diferentes situaciones nos permite reconocer cómo nos estamos relacionando con lo que vivimos y, desde ahí, empezar a introducir nuevas modulaciones.