En esta práctica exploraremos movimientos suaves, lentos y precisos con los ojos, la mandíbula y la boca para ayudar a liberar las tensiones que suelen mantener el cuello rígido y cargado.
A través de pequeñas acciones y una atención amable, iremos descubriendo conexiones poco evidentes entre la mirada, la mandíbula y la organización del cuello, permitiendo que aparezcan más movilidad, comodidad y ligereza.